Durante la adolescencia se dan cambios físicos y psicológicos drásticos, que pueden generar cambios de estado de ánimo de manera involuntaria.

 

Por lo anterior, se vuelve indispensable que la relación entre madres, padres e hijos se base en la confianza, la escucha y la tolerancia:

 

· Fomenta la comunicación familiar.

La confianza es el primer paso para conocer qué piensan y sienten ellos(as). De esta forma se evitarán malentendidos y conflictos.

· Hazlos sentir valorados.

Nuestros hijos e hijas deben saber que nada es más importante para nosotros(as) que ellos(as).

· Fomenta su independencia emocional.

Dales la libertad de que manifiesten sus emociones y sentimientos sin temor a ser juzgados por nosotros(as).

· Establece normas y flexibiliza límites.

Aplicar límites firmes les enseña que tienen responsabilidades y sus acciones tienen consecuencias.

· Reconoce sus logros e involúcrate en sus intereses.

Hay que dejarles claro que deben encontrar una motivación en su vida que los haga seguir creciendo.