Es necesario cuidar las tradiciones, porque estas significan para los niños y niñas recursos importantes que les ayudarán a entrar en contacto con su entorno, conocer su mundo, relacionarse con la cultura en cada una de sus manifestaciones, además de un medio para exteriorizar de manera creativa emociones e ideas por medio de obras materiales o simbólicas.

Preservar las tradiciones es una manera de proteger el patrimonio cultural de un pueblo.

Una tradición se mantiene viva gracias a que las generaciones experimentadas transmiten las prácticas culturales a las nuevas generaciones; es decir, los niños y niñas reciben la herencia cultural de sus pueblos a través de la convivencia con los adultos, apropiándose de los modos de vida de su comunidad. Sin embargo, todos estos saberes y construcciones sociales no son estáticos, evolucionan y se enriquecen con sus nuevos miembros.

Cuando los niños y niñas están inmersos en un contexto rico en tradiciones, tienen la oportunidad de relacionarse con los adultos de una manera única y especial.