A los niños y niñas les suelen costar gestionar sus emociones porque su desarrollo biopsicosocial aún se encuentra en proceso, por lo que los adultos somos responsables de enseñarles y apoyarles a que la manifestación de sus emociones sea más saludable.

 

  1. Sea un buen ejemplo: Asegúrese de manejar sus propias emociones de una manera saludable; modele el comportamiento que desea ver y anime a su hijo/a hacer lo mismo.
  2. Anímalos a hablar sobre sus emociones: Ayúdalos a comprender que las emociones son una parte normal de la vida y que todos sentimos emociones diferentes. Recuerda que es fundamental la comunicación.
  3. Muéstreles cómo manejar emociones negativas: aliéntalos a hacer una pausa antes de reaccionar, enfatizándoles que perder los estribos no es forma de solucionar las cosas.
  4. Enséñales algunas estrategias para calmarse ante momentos estresantes o que le generen mucho enojo, por ejemplo, actividades para cambiar su foco de atención, técnicas de respiración, escuchar música, pintar, escribir, abrazar un peluche, etc.