Decir groserías o usar “malas” palabras es un comportamiento casi normal del desarrollo en la niñez media y la adolescencia temprana. Generalmente, son utilizadas para impresionar a sus amigos y puede convertirse en parte de la relación con sus compañeros. Con bastante frecuencia, los niños y niñas pequeñas no saben los significados de las palabras que dicen, pero las dirán simplemente porque las han escuchado.
Sugerencias para ayudarle a manejar el problema de las groserías:
Como tal, decir groserías no es una señal de problemas emocionales. Sin embargo, si hay más problemas, como decir muchas mentiras, robar o tener dificultades con sus compañeros, el uso de groserías puede ser solo otro síntoma de una alteración psicológica o social. En este caso, hable con su pediatra sobre la opción de recibir consejería, ya sea terapia individual o familiar.
