Es la capacidad de conocer y de saber lo que pasa alrededor; es fundamental para comprender las situaciones y adaptarse a ellas.

Se refleja en conductas tales como no involucrarse, “no engancharse”, en situaciones conflictivas.

Esta capacidad se manifiesta en la habilidad para reclutar pares y en establecer redes sociales de apoyo.

Se muestra en la inclinación al estudio, la práctica de deportes y en realizar actividades extra-escolares, como trabajos voluntarios, comunitarios y hobbies.

 

Esta capacidad se expresa en el desarrollo de habilidades artísticas.

En la adolescencia se desarrollan valores propios y se establecen juicios en forma independiente de los padres. Se desarrolla el sentido de la compasión, justicia y lealtad.

 

Contribuye al sostén de las identificaciones grupales.