Es un estilo de comunicación que implica expresar tus ideas, opiniones y sentimientos de manera clara, directa y respetuosa, sin agredir ni menospreciar a los demás.

 

El objetivo es expresarte de forma clara, honesta, y mantener el respeto por ti mismo y por los demás.

 

Es fundamental en diversos ámbitos de la vida, y es un pilar indispensable para la resolución de conflictos, la toma de decisiones y el establecimiento de límites saludables.

 

Técnicas para desarrollar la asertividad comunicativa:

 

  • El disco rayado. Se trata de repetir, en el mismo tono y cadencia, un mensaje que no fue recibido idealmente, sin propiciar confrontaciones.

“No, no necesito ese producto”.

 

  • El banco de niebla. Se le da la razón al contrario en una discusión, de manera amable pero vaga, pero sin dar pie a nuevos enfrentamientos. “Puede que tengas razón”.

 

  • Pregunta asertiva. En lugar de afirmar un defecto o hacer un reproche, se formula la pregunta de qué falta o cómo se puede mejorar la situación u obtener el resultado buscado.

“¿Cómo te ayudo a que termines el trabajo?”

 

  • Tensión flotante. Cada vez que el otro diga algo que nos moleste o con lo que no estemos de acuerdo, en lugar de pelear, ignoramos esa parte del mensaje y atendemos el resto.

 

  • Hablar desde el yo. Siempre será mejor enunciar las cosas desde la subjetividad, que afirmarlas como verdades absolutas.

Mejor es un “no estoy de acuerdo” que un “estás equivocado”.

 

 

 

 

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