La crianza positiva es el conjunto de prácticas de cuidado, protección, formación y guía, que ayudan al desarrollo, bienestar y crecimiento saludable y armonioso de las niñas, niños y adolescentes. Esta crianza positiva favorece el desarrollo y no da cabida a las carencias afectivas y emocionales de la niñez.
La crianza positiva tiene una relación directa con el desarrollo afectivo y la técnica de cuidar. Prioriza la conexión entre infante y cuidador para que esto se favorezca.
Las personas que tienen a su cuidado a niñas, niños y adolescentes tienen la responsabilidad de protegerles y formarles respetando sus derechos humanos. Por el contrario, no deben ejercer maltratos y castigos físicos o humillantes como golpes, azotes, nalgadas, amenazas, gritos, regaños o críticas atemorizantes.
La crianza de niñas, niños y adolescentes debe estar basada en la razón, la sensibilidad, el amor, la igualdad, la tolerancia y el respeto.
