El duelo es un proceso psicológico al que nos enfrentamos tras las pérdidas y que consiste en la adaptación emocional a éstas, aunque la intensidad y las características del mismo pueden variar. En seguida veremos las diferentes fases del duelo, en función de la evidencia científica y de las teorías de autores como Elisabeth Kübler-Ross y John Bowlby.

Se caracteriza por sensaciones de aturdimiento, confusión o incluso disociación. En este punto, no se reconoce ni se acepta la pérdida.

En esta etapa se niega la realidad y se puede manifestar un embotamiento emocional e incluso cognitivo.

 

El fin de la negación va asociado a sentimientos de frustración y de impotencia, lo que conlleva a su vez enfado e ira. Durante esta etapa la persona busca atribuir la culpa de la pérdida a algún factor, como puede ser otra persona o incluso uno mismo.

 

La persona empieza a asumir de forma definitiva la realidad de la pérdida y ello genera sentimientos de tristeza y de desesperanza, junto con otros síntomas típicos depresivos, como el aislamiento social o la falta de motivación.

Llega un estado de calma asociado a la comprensión de que la muerte y otras pérdidas son fenómenos naturales en la vida humana.

Se da la reorganización del mundo interior del/la doliente y de su vida. Poco a poco va volviendo la capacidad de experimentar alegría y placer; a partir de esa situación las cosas suelen volver a la normalidad, incluso puede manifestarse una transformación y crecimiento personal.