La autoestima es uno de los factores más relevantes para el bienestar personal y una clave para relacionarnos con el entorno que nos rodea de una manera positiva.

 

Existen diferentes tipos de autoestima:

 

  1. Autoestima alta, sana o equilibrada. Son aquellas personas que se respetan y se desenvuelven de manera abierta.

Expresan sus puntos de vista respetando los de los demás; están orgullosos de sus cualidades y reconocen sus defectos; identifican y expresan sus sentimientos y emociones; y saben pedir ayuda.

 

  1. Autoestima sobreelevada. Son aquellas personas con actitud narcisista; es decir se respetan a sí mismas despreciando, en muchos casos, a los demás.

Se aman de forma enfermiza y creen que los demás están obligados a quererlos; les encanta que los elogien; carecen de humildad; piensan que nunca se equivocan y tienen una “falsa” seguridad en sí mismos.

 

  1. Autoestima media. Estas personas generalmente son indecisas y tienen mucho temor a equivocarse.

Son personas muy vulnerables, se respetan a sí mismas, pero dependiendo mucho de lo que piensen los demás sobre ellas; presentan buena autoestima en ciertas áreas de su vida y no en otras; a veces se sienten menos que los demás.

 

  1. Autoestima baja. Son aquellas personas que no tienen respeto por sí mismas y que pueden llegar a despreciarse.

Les cuesta cumplir sus metas, piensan que no pueden, no saben y no podrán obtener nada; si algo sale mal, culpan a los demás; son pesimistas, se aíslan, casi no tienen amistades y descuidan su estado de salud.