Los trastornos alimenticios pueden ser causados por varios factores; estos incluyen genética, rasgos de personalidad e ideales culturales. 

Las personas con trastornos alimenticios pueden tener una variedad de síntomas. Sin embargo, la mayoría incluye restricción severa de alimentos, atracones de comida o conductas de purga como vómito o exceso de ejercicio.   

Los tipos más frecuentes de trastornos de alimentación son:  

Anorexia nerviosa. Las personas con anorexia suelen verse a sí mismas con sobrepeso, incluso si este es bajo. Tienden a controlar constantemente su peso a través de dietas, ayuno, ejercicio excesivo y en casos complejos se purgan vomitando, tomando laxantes o diuréticos. 

Bulimia nerviosa. Existe un impulso irresistible a comer de forma descontrolada y luego se purgan, consumen laxantes o se exceden en el ejercicio, ya que temen aumentar de peso. 

Trastorno por atracón. Las personas con este trastorno tienen síntomas similares a los de la bulimia, ya que consumen grandes cantidades de comida en un tiempo corto y sin control. A diferencia con otros trastornos, no se purgan. 

Permarexia. Es un trastorno de la conducta alimentaria no especificado, que se caracteriza principalmente por realizar dietas que adelgacen y por contar las calorías ingeridas de forma compulsiva. Compensa ese miedo enfermizo a engordar, con la práctica de la dieta que sigue al pie de la letra de forma obsesiva.